Conmoción emocional

No lo esperaba, no estaba preparada y si hubiera podido saberlo tampoco me hubiese protegido. Nunca aprendí defensa personal. Fui vulnerable cuando entraste a atacar. Maniobras contra insultos, técnicas de protección para ignorar, violencia visual… un sin fin de seminarios más, pero tanta teoría no me sirvió contigo. Me relajé a base de confianza y me cogiste desprevenida. El golpe, dicen, ha sido grave aunque como siempre me podré recuperar. Un parte de lesiones más a la espalda, una nueva conmoción emocional.