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El consuelo del ignorante ⚡

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Héroes 💛

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Así comienza “La chica que vivió allí”

Comparto a continuación unos fragmentos del capítulo I de mi libro “La Chica que vivió allí”, concretamente el inicio de la historia. Así comienza la novela, si os gusta y os pica la curiosidad podéis encontrarlo en Amazon tanto en versión digital como en papel.

III

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THE BROKEN DREAMS SHOP 💚

¿Y si les diésemos una segunda oportunidad a los sueños rotos? A los que una vez fueron nuestros o a los que antes nos eran ajenos.

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No espero a nadie

Sé que estás ahí, no escondido ni esperándome en alguna parte sino viviendo, quizás enamorándote, tal vez herido, ojalá feliz. Algún día, no sé cómo ni dónde ni cuándo se cruzarán las trayectorias de nuestras vidas. Será entonces cuando se produzcan los cambios.
Muchas veces he vuelto a casa pensando que podría haber dejado pasar ese punto exacto; cuando he perdido el metro, he llegado tarde al teatro o decidido no entrar a tomar ese café al pasar por la puerta del bar de camino al trabajo. Porque me propuse hace mucho tiempo no buscarte y si tiene que ser que sea encontrarnos. La mayoría de las veces que te he buscado he terminado por encontrar lo que no buscaba y me estaba buscando. Delirios de mentiras tejiendo un parche a la soledad que se sufre tanto. Pero yo no me siento sola, ni sufro, simplemente es que no amo. Siempre he conseguido todo lo que me he propuesto, que tampoco ha sido tanto, excepto experimentar ese amor que llaman verdadero. Ese amor romántico, ese amor a veces trágico.
En ocasiones salgo con alguien, por temporadas o solo un rato, depende de lo agradable que me resulte acompañarnos. Y lo hago consciente de que no será el gran amor que yo espero hallar algún día, pero mientras llegas y no me tengo que ir alimentando. Conozco a gente interesante, hago amistades, viajo, tengo besos a veces dulces y otras amargos. Y es que es así, conociéndome y sabiendo lo que sí y no me gusta como te voy encontrando.
Por eso cuando salgo cada mañana al mundo lo hago arreglada, por si me encuentro contigo, con una sonrisa de gala. Porque sé que esa persona con la que viviré una gran historia está también caminando ahí fuera, preguntándome por dónde, qué hará y esperando que esté bien.
Y mientras dura el trayecto del metro me imagino bajar del vagón y chocarme de pronto contigo, se para el mundo ese instante en el andén, y yo, que para nada he sido nunca una romántica te pregunto:
— ¿Dónde has estado toda mi vida?
Y tú me contestas:
— Convirtiéndome en la persona que tenías que conocer.

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El personaje principal

 

No quiero seguir pensando en lo que no era pero debí ser. Quiero formar parte de ese nuevo mundo que algunos aclaman como el definitivo y mejor, donde todo es blanco y negro, donde no existe el dolor, sin dudas, sin preguntas, sin arrepentimientos, sin tener que volver a arrastrar de mi mano este horrible maletín marrón con la carga abominable de mis días y horas vacuas frente a un ordenador. Hoy por fin se hará posible.
Mi encuentro es majestuoso ante la gran tecnología tras el telón. “Lo prometido es deuda” me dice la doctora Pluma.
— Don Segundón, si es tan amable, debe introducirse por completo en el tintero virtual.
— Por supuesto.
— Recuerde, para que el proceso se lleve a cabo de forma correcta no debe dejarse nada fuera.
— Descuide doctora. Seré minucioso.
— Excelente.
Cierro los ojos y me preparo a fondo mentalmente para ello. No me arrepiento de nada si he de ser sincero. Lo he vendido todo para poder sufragar esto, lo he dejado atrás sin ningún tipo de miramientos. Y aquí estoy finalmente donde debo estar, siendo el protagonista de mi propio cuento.

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La chica que vivió allí

 

Sinopsis de la novela.

La asfixia de una chica de aspecto mediocre se ve amortiguada por la vida que imagina observando a través de su ventana, obsesionada con su amor platónico. Un día ocurre algo que lo cambiará todo arrojándola de golpe a una nueva realidad que jamás hubiera esperado. Su búsqueda de respuestas la llevará a aceptar trabajar en un club donde tendrá que aprender a desenvolverse. Allí conocerá a Leo, un cura nada usual y , en un ambiente de recelo y venganza, se desencadenará una serie de acontecimientos que cambiarán la vida de todos para siempre.

Con ilusión y agradecida os comparto la sinopsis y la imagen de la portada de esta pequeña historia que ha visto la luz estos días. Se trata de una novela corta que podéis encontrar en Amazon tanto en formato papel como electrónico. Si os apetece leerla os dejo el enlace, aunque con teclear en el buscador “la escritora cotilla” os saldrá a la primera. Agradecimiento especial al genial artista que ha creado la ilustración de la portada. Pronto os dejo un fragmento.

https://www.amazon.es/chica-que-vivi%C3%B3-all%C3%AD/dp/1671063929/ref=asap_bc?ie=UTF8

 

 

 

Saludos y buenas lecturas!

 

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Con un par

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Conmoción emocional

No lo esperaba, no estaba preparada y si hubiera podido saberlo tampoco me hubiese protegido. Nunca aprendí defensa personal. Fui vulnerable cuando entraste a atacar. Maniobras contra insultos, técnicas de protección para ignorar, violencia visual… un sin fin de seminarios más, pero tanta teoría no me sirvió contigo. Me relajé a base de confianza y me cogiste desprevenida. El golpe, dicen, ha sido grave aunque como siempre me podré recuperar. Un parte de lesiones más a la espalda, una nueva conmoción emocional.

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Sissi emperatriz

Sussudio ha resultado ser una perra. La llevé al veterinario después de pasarla por agua y jabón varias veces. Enjabonar, aclarar y repetir; enjabonar, aclarar y repetir, así hasta que me quedé sin champú y fue apareciendo el ser que habitaba detrás de la mugre.
Como no podía ser de otra manera no tenía microchip, ni dueño al que avisar de que está extraviada ni casa a la que por el momento volver más que la mía. La buena noticia fue que, según el reconocimiento del veterinario, un tío de lo más majo que no me cobró nada, parecía estar en un óptimo estado de salud. Le hizo una foto a Sussu y le dejé mis datos por si preguntaban por ella o se enteraba de alguien que estuviese interesado en adoptarla y le compré una bolsa de pienso vegano; la noche anterior se había cenado una manzana y un par de salchichas de tofu.
Ya de paso adquirí para ella un arnés y una correa con estilo porque la había llevado sujeta con una cuerda atada a un cinturón que le daba tres vueltas al cuello a modo de collar, así que si a la ida la gente nos miraba a la vuelta nos miraban igual, pero fue todo más cómodo.
— ¿Qué te ha dicho el médico? —doña Carmen me salió al encuentro en la escalera.
— ¿Qué médico?
— El de la perra.
— Ah, vale. Pues nada, que está bien, pero sin chip ni dueño de momento, ¿verdad Sussu?
— Entonces no le pasa nada.
— Nada de qué.
— Que es fea.
— Cómo que fea.
— Que es fea, es una perra muy fea.
— Sussu no es fea, simplemente tiene una belleza peculiar. Eso es todo.
— ¿Le has echado colonia? —se agachó para olerla.
— Un poco nada más. Es especial para perros, mire, la traigo en la bolsa, ¿quiere echarse un poco? Es de vainilla.
— Deja deja. La Sissi huele a madalenas, pero sigue siendo fea.
— No es Sissi, es Sussu.
— ¿Sussu? ¿Y qué nombre es ese? Eso ni es un nombre ni es nada, te lo has inventado tú. Sissi es mejor.
— Como la emperatriz.
— Pues sí. Anda que no me gustaban a mi de niña las películas suyas. Todas me las veía. Qué bonitas eran… con la Romy… no era guapa ni nada.
— Claro que sí. Pero es que Sussu no tiene un porte muy regio.
— Normal, a saber qué le has dado de comer.
— Pues le he comprado un saco de comida; mire aquí lo llevo. Me ha costado una pasta.
— Porque será de esa moderna que a ti te gusta.
— Es comida para perros, no creo que a mí me gustase.
— ¿La has probado?
— Yo no. Ay, no me lie señora que llevo prisa.
— ¿Prisa para qué?
— Para hacer mis cosas, bajar a comprar…
— A ver si te encuentras con la Marimar que iba a la recova hace un rato. Me ha preguntado por ti. El Pedrito le ha dicho que te habías encontrado un perro, ya sabes cómo le gustan los animales a ese niño.
— No me diga.
— Tal cual. ¡Ah! Y que no se te olvide recoger el correo del buzón. Que te habrá llegado una como esta.
— ¿Eso es una invitación de boda?
— Habemus bodorrio. Se nos casa la tercera generación de las Puras.
— ¿Rita? ¿La hija de Puri la droguera?
— La misma. Y viene con una muestra de colonia.
— ¿El qué?
— La invitación. Trae una muestra y un cupón para detergente. Están tirando la casa por la ventana.
— Por Dios. Bueno que me voy. Voy a subir a Sussu a ver si pillo a Marimar.
— Sí, eso, corre. Sube a Sissi.
— Sussu.
— Sissu.
— Sussu.
— Sussi.
— Sussu.
— Sissi.
— Eso Sissi. Digo no. Sussu. Bueno mire, llámela como le dé la gana.