Ahí te quedas

Mundano fue ese amor
que un día me ofreciste
pleno de bajas pasiones
hueco de espiritualidad

Me habitué a las migajas
de tu tiempo y de tus ganas
sin pensar que ni en mil años
lo podríamos compensar

Y me alejé de ti y de tu miseria
libre de sentir rencor
sin lamentos, sin condena
caducado ya el dolor

Y de ese esfuerzo invertido
aprendí una gran lección
tú me enseñaste a querer
a quererme primero yo