El drama de la cana en el coño

Ya sé que suena brutal, pero después de darle más de veinte vueltas al título y a cómo plantearlo no he podido más que sucumbir a la realidad pura y dura. Una cana, la primera cana, una cana femenina… y le sale en el coño.

Esta mañana, en mi caza y captura de historias que contar en lo que mi musa decide si va o viene de dónde le sale a ella estar, decidí acampar en una cafetería poco concurrida. Una mesa disimuladamente bien centrada. Un café para vencer el frío. Un modo cotilla extremo… pero nada, nada de interés que narrar. Entonces, como el maná caído del cielo se me sentaron al lado dos amigas, o hermanas, o madre e hija, eso no importa. Una a tope de cafeína y la cara desencajada de ganas de hablar, la otra en pose de buena consejera. Cuando eres cotilla profesional como yo hueles que hay tema. Me estaba meando a reventar.

-Me cago en la puta. Qué amargura te lo juro, es que es muy fuerte. Porque dime tú si no es verdad, dime que no tengo razón.

-Mujer no te pongas así que es sólo una cana.

-Sólo una cana? Una cana? Ni una cana tenía yo hasta esta mañana, ni una. Mira, mira mi pelazo. Nada de nada.

-Ea, pues ahí lo tienes, nada de nada. No veo el problema.

-Que no veas el problema no quiere decir que no exista. Está, está ahí, ahí mismo, ahí abajo. Es mucho peor que llevarlo en la cabeza.

-Vamos a ver, no eres la primera ni la única. Es algo normal, a todos nos pasa. a todo el mundo termina por salirle canas. No le des más importancia. No la tiene.

-No la tendrá para ti, que bien que te tiñes el pelo.

-Como todo el mundo.

-Me das la razón con tus actos. Las canas avejentan.

-Pero si tu no tienes. No te veo nada.

-Porque no me ha salido en la cabeza que no te enteras de nada. Me ha salido una cana en el mismísimo coño. La primera, ahí, bien, a bocajarro.

-Ay! Perdona, no te había entendido. Eso ya es otra cosa.

-Soy un coño viejo, ay Dios mío, un coño viejo.

-Hay tintes para ponerte ahí que lo he visto yo en la tele.

-Estás loca? Si no aguanto ni las bragas de menos de diez euros. Esto es muy serio. Estoy amargada.

-Pero… tienes muchas? Porque puedes depilártelo entero y ya está. Te lo quitas todo y punto.

-Una, que te he dicho que una.

-Pues, quítatela.

-Y me salen siete.

-Pareces tonta. No te sale nada. Te saldrá la misma.

-Pues yo me la arranco, eso me dará tiempo. Que no sé cómo decírselo a mi marido, ni cómo se lo va a tomar. No lo veo preparado.

-Ahí lo tienes. Te la arrancas. Lo mismo no te vuelve a salir. Y si te sale otra vez pues tú la arrancas. Siempre has sido una luchadora. No te dejes vences por una cana, ni aunque sea una cana de coño.

-Ve pagando que voy al baño y te veo fuera.

Tardó un segundo en salir y entré corriendo porque me meaba encima. Y ahí estaba, flotando en el agua azul del váter. Clara, blanca, alba, cana. La cana.

-Así que tu eres la famosa cana. Encantada oye, he oído hablar mucho de ti. La que has liado hija de la gran… .