Me pone cuarto y mitad I

Hay gente muy mierda, hay gente muy buena y hay mucha gente en la recova. Pongámonos en situación, real como la vida misma, fresca fresca de esta mañana. Bajé a buscar conversaciones a las que pegar la oreja como de costumbre y oh! Sorpresa, me topé de bruces con doña Carmen.

– ¿ A dónde vas pajarillo ?

– Pues… a hacer recados, ya sabe usted.

– Vamos, vente conmigo a la recova, verás qué ofertas y cómo se pone de gente.

– Usted sólo quiere que vaya para que la ayude con las bolsas.- Me miró de soslayo.

– Voy a comprar media docena de huevos y algún cuarto de chacina, pero tú vente, se echa el rato.

Me encanta el comercio de barrio de toda la vida y con una cicerone como ella era imposible rehusar.

– Pues vamos allá. Ya que estamos sabe usted si tendrán algún embutido veggie o tofu al corte?

– Embutidos tienen muchos. A mí esa marca no me suena pero pregunta; los toffes allí no, eso en la confitería que los venden al peso. Si compras dame uno que yo no puedo por el azúcar.

– No es una marca, es embutido sin carne. Y tofu no toffes, que se me lía.

– Te digo yo que no, se dice toffe de toda la vida. Y un embutido sin carne cómo va a ser, eso no tiene lógica. Si no quieres comer carne, para qué coño quieres un embutido que parezca carne pero no lo sea?

– Ay, mire señora, vamos a dejarlo.

– Mejor será porque me pones las entendederas locas.

Tardamos poco en llegar a la puerta de la recova. El establecimiento en sí de entrada parecía poca cosa; rótulo austero, pocos metros,pocos enseres… pero sólo eso, sólo lo parecía. Doña Carmen pidió la vez a una señora de mediana edad que se abanicaba con mucho afán y nos colocamos con fina estrategia a esperar nuestro turno. El local estaba literalmente abarrotado y mucha gente salía fuera a esperar su momento pero nosotras conseguíamos controlar a todo el personal.

– Tenemos un grupo de WhatsApp, sabes? – me giré y miré a la mujer que me hablaba – Tu eres nueva aquí comprando, no te he visto nunca, vienes con Carmen?

Yo la miraba inquisitiva sin contestar, pues si la premisa de su conversación no dejaba de ser cuanto menos atípica, lo que me tenía buscando respuesta era que ella no me resultaba extraña. Hasta que caí en la cuenta… Esta tía es la del melodrama del coño cano. Joder… espera… y me está diciendo que tienen un grupo de qué?

– Perdona – porque tardé en contestar – me decías? Vengo con Carmen, sí. Me dices algo de un grupo?

– Sí, que tenemos un grupo de WhatsApp. Los que venimos regularmente a comprar aquí, y a esperar el turno, porque como verás aquí se arma uno de paciencia.

– Aaah…

– Los que esperan.

– Disculpa?

– El grupo, se llama así. Los que esperan. Somos más de veinte ya.

– Y quién es el administrador del grupo? – pregunté con naturalidad .

– Pues el charcutero, quién si no, fue suya la idea.

Doña Carmen me hizo un gesto con la cabeza a modo de “ ves, te lo dije” y yo le respondí con otro en plan “ me quito el sombrero; merece usted ser nombrada cotilla mayor del reino y la ciudadela, no soy más que una aprendiz a su vera, esto no me lo esperaba para nada, etc, etc” aunque no creo que lo captase todo, presumo que entendió la esencia. Eso y que me acababa de hacer fan total del charcutero.

Canela Pura I

Ayer me llamó Puri la droguera. Resulta que el otro día entré a comprar un bote de crema porque ando mutando dérmicamente a lagartija y me enganchó para apuntarme a una rifa. Según ella oportunidad única para su clientela más selecta de llevarse gratis una cesta con una selección de productos de lo más variopinta, muestra del magnífico surtido con el que cuenta su establecimiento. Así, palabra por palabra. Pues me ha tocado. No di crédito, porque a mí nunca me toca ningún premio bueno en rifas, tómbolas o sorteos.

Total que bajé por la tarde a recoger mi cesta y para la ceremonial entrega estaban presentes las tres generaciones de Purificación de la casa. Puri que es la intermedia y lleva la tienda, su hija Rita que es muy moderna para llamarse Puri, Mari Puri o Purita como le dice su madre y, con orgulloso gesto premio en mano, doña Pura la chata, fundadora y jubilada. Doña Pura la pobre mía ni era chata ni nada, con el tiempo entendí que el sobrenombre se lo puso la gente por no ser excesivamente cruel con ella porque era una señora tremendamente agradable con un tremendamente espantoso labio leporino. De niña mi madre se sentía orgullosa de que fuese la única que no preguntaba qué le pasaba a esa señora en la cara. No tenía la necesidad de tirarme del brazo ni dedicarme miradas de reproche, aunque yo miraba a doña Pura, con curiosidad y mucho disimulo. Pero he de reconocer que nunca pregunté porque ya sabía lo que era un labio leporino. Así que gracias a Mark Twain, Las aventuras de Huckleberry Finn, Joanna Wilkes y su peculiaridad no me faltó de niña mi barra de cacao o mi muestra de colonia cuando acompañaba a mi madre a comprar. Es más, sospecho de más que no me tocado la cesta por pura casualidad. Me enterneció mucho verla allí de pie, esperando para hacerme entrega de tan exquisita selección.

  • Doña Pura, qué alegría me da verla. – y lo dije completamente en serio.
  • Ay mi niña, cuánto me alegro de que te haya tocado a ti la cesta de la rifa. Cuando me enteré de que era para la hija de Conchita quise venir a saludarte. – las lágrimas se le saltaban – Qué bien te educó tu madre.

La abracé con un nudo en la garganta y excusé mi excesiva prisa en que tenía esperando una montaña de trabajo. Detesto ser el centro de atención y mucho menos la protagonista, así que me fui con mi regalo a casa. Llegando al portal ya me esperaba doña Carmen.

  • Anda qué suerte.
  • Es de la droguería de la Puri doña Carmen, la cesta del sorteo.
  • Lo sé, lo sé. Ya sabía yo que te había tocado a ti. Ha bajado al final la vieja a dártela?
  • Perdone? La vieja?
  • Sí, coño, la chata.
  • Me la ha entregado doña Pura, si es lo que pregunta.
  • Qué lástima de señora. Toda la vida con eso en la cara. Siempre ahorrando para arreglárselo y nunca ha podido.
  • Doña Pura quería arreglarse el leporino?
  • Pues claro y quién no. Pues no trabajó como una mula toda su vida ni ná, y ni al cine iba. Potajes de garbanzos día sí y día no persiguiendo con el garbanzo negro a la Puri y luego a la Purita para que le salieran guapas.
  • Pero…
  • Pero… la Puri le salió preñá y le montó el piso para casarse. Y cuando se volvió a recuperar la Purita no hacía más que llorarle porque estaba plana y nunca tenía nada que ponerse… a tomar viento los ahorros. Y con la pensión de jubilada y esa nieta tonta… porque guapa ha salido a base de garbanzos pero mimada y superficial como ella sola. Y el novio? Qué me dices del novio? Anda que…
  • Doña Carmen, me va a perdonar pero llevo prisa y el obsequio pesa.
  • Sube, sube, conociéndote estarás deseando cotillear lo que lleva.

 

Singin’ in the rain I

Ayer, bajo una llovizna primaveral estrenando mi paraguas de flamencos rosas, venía calle abajo distraída en modo feliz no melancólico, cosa rara en mi últimamente, y más raro aún era que iba desconectada del mundo escuchando una canción de los Pet Shop Boys a dúo con Dusty Springfield que me había venido a la memoria vete a saber por qué y que llevo semanas sin sacarme de la cabeza. Ahí dale que dale. Yo movía los labios a punto de arrancarme a cantar a la par que seguía el ritmo con las manos cada vez más entusiasmada cuando me tocaron el hombro cortándome el buen rollo a base de bien.

    • Qué andas murmurando sola por la calle que pareces una loca?
    • Buenas tardes doña Carmen – suspiré mientras me sacaba los auriculares de su sitio.- Pues ya ve, conversando conmigo misma. Que hay cosas en este mundo que es que yo ya no entiendo.- me pareció más acorde a su canon de cordura que venir cantando sin más.
    • Uy, y llegarás a mi edad y tantas más que seguirás sin entender. Y qué te ha pasado?
    • Pues no, nada, a mi nada. A una amiga – mentí como una bellaca mientras seguía la canción en mi cabeza. Como para que lo entendiera, y además en inglés.
    • Qué amiga, no será MariMar?
    • No, no, si es que usted no la conoce. Es de la Universidad, estudiamos juntas.
    • Pues cuéntamelo, no te quedes así con esa preocupación en la cabeza, de mala vecina y amiga sería que yo te dejase subir a tu casa sin que te pudieses desahogar mujer.
    • Pues verá, le ha pasado algo con su novio de toda la vida, muy fuerte todo – y me puse a enredar por pura diversión.
    • Con el novio? Con esa edad anda con novio? Porque será de la tuya más o menos y a ti ya te ha dado tiempo a casarte y hasta a divorciarte.
    • Sí, bueno, viven juntos y todo eso desde hace años pero aún no se han casado porque estaban ahorrando para la boda, ella quería casarse en un sitio bueno, un castillo en Gales o algo por ese estilo, y eso cuesta años de pasta ahorrada. Y les gusta viajar…
    • Qué tren de vida, lo queremos todo hoy en día. Y no les llega el dinero o qué?
    • Nada de eso, ya lo tienen todo a punto es que ella lo ha pillado haciendo cosas que no debía.
    • Con otra?
    • No.
    • Con otro?
    • No. Con ella.
    • No me entero. Cómo que con ella.
    • Pues resulta que ella había quedado con una amiga que está soltera para tomar unas copas y tal, y la amiga le enseñó una aplicación en el móvil que usa para conocer hombres y … bueno lo normal. Y entre bromas y risas van pasando fotos de tíos y qué cree que se encuentra? La foto de su novio. Pues no que se había hecho un perfil el muy ladino para conocer mujeres! Y a punto de casarse! Así que ella a través del perfil de su amiga comenzó a darle cancha hasta que llegó a quedar con él en persona en una cafetería del centro el viernes por la tarde. Ni se imagina la escena, porque encima cuando llegó y se lo encontró en una mesa sentado en lugar de en la reunión que le dijo que tenía pues se puso a esgrimir excusas que no se mantenían hasta que ella le dijo toda la verdad… un espectáculo por lo visto. Y ahora dice que en este plan cualquiera se casa, ha perdido toda la confianza en él. Con el dineral que se iba a gastar en la boda dice que mejor se opera las tetas y se hace un “like a virgin” que duele de cojones pero dicen que lo merece.
    • Un laivirdi??
    • Un crucerito por los fiordos. Duelen los dedos del frío.
    • Aaaah.
    • No la veo muy sorprendida.
    • Bah. Tonterías. Eso no es nada. Esas cosas han pasado siempre. Espera que te cuente…
    • Soy toda oídos.- mientras, mi cabeza seguía What have I, what have I done to deserve this? .

 

 

Te extraño

Te echo de menos
A veces
por motivos que ya
ni yo misma entiendo
Dejé de preguntarme por qué
hace mucho tiempo
La risa sincera
Las ganas de vernos
Mis manos sobre tu pecho
Cuánto nos hemos querido
Cuánto nos queda por querernos
Por instantes te extraño
Por momentos te siento
Furioso, valiente, cercano y eterno