Ahí te quedas

Mundano fue ese amor
que un día me ofreciste
pleno de bajas pasiones
hueco de espiritualidad

Me habitué a las migajas
de tu tiempo y de tus ganas
sin pensar que ni en mil años
lo podríamos compensar

Y me alejé de ti y de tu miseria
libre de sentir rencor
sin lamentos, sin condena
caducado ya el dolor

Y de ese esfuerzo invertido
aprendí una gran lección
tú me enseñaste a querer
a quererme primero yo

Del poder y no querer

Late en tus venas
un deseo insatisfecho
fuerte como la marea
que te inunda de miedos

Sabes que no podrás
dar de beber a tu cuerpo
ni comer de mi carne
ni rozar nada nuevo

Lo veo en tus ojos
lo noto en mi pecho
si fuésemos libres
sería otro el cuento

El espejo nos muestra
un pesar que ya es viejo
hermosa congoja
observar desde lejos