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relato

Rifirrafe

—¿Qué haces?
—Me dedico a remendar tu mierda, eso hago. Estoy harta de ir por detrás maquillando tus fracasos. Dime una cosa, ¿sienta bien?
—¿Qué?
—El tener a alguien pendiente todo el día de recoger tus trastos.
—No sé, dime tú si sienta bien
—¿Qué?
—Ir metiendo mierda todo el puto día por el culo de la gente. Eres asfixiante, eres tóxica, eres jodidamente insoportable.
—Y tú no eres incapaz de expresar una micro idea sin soltar millones de palabras malsonantes.
—Soy un violento verbal, qué le vamos a hacer.
—Yo sé lo que hacer.
—Pues venga, adelante, pero deja de quejarte y haz algo más que hablar por una puta vez en tu puta vida.
—Te cortaré tu puta lengua violenta.
—Seré violento en mis escritos.
—Te despojaré de tu pluma violenta.
—Seré violento en mi mirada.
—Te sacaré los ojos.
—Seré violento en mis pensamientos.
—Te sacaré los sesos si hace falta.
—Y así mi alma vagará por los infiernos eternamente y seguirá siendo violenta.
—Pues, ¿sabes lo que te digo? Que siempre estará caliente pero, en el infierno, es malísimo el café.